Cargando...

Arturo Echavarren

Pamplona, 1976

sobre

Biografía.

Al principio fueron las letras. Ya desde niño me gustaba escribir relatos y obras teatrales. En los tiempos del instituto, me apunté al Taller de Teatro y fui seducido por el drama. Naturalmente, la carrera de Filología Hispánica parecía una elección lógica. Disfruté con el encuentro de clásicos y modernos y desarrollé una pasión por la Lengua y la Literatura que nunca dejará de arder. Durante muchos años tuve la fortuna de ser director y actor del grupo de teatro clásico Koribantes. Desde entonces me acompañan Lope, Tirso y Calderón dondequiera que vaya. La carrera de Filología Clásica, esta vez en Salamanca, me permitió saludar a los bisabuelos del teatro occidental y tomar con ellos algún café en la Plaza Mayor. Desde entonces he simultaneado la investigación literaria, en centros como la UCM o el CSIC, con la creación dramática. Paralelamente, me formé como actor en el maravilloso mundo de la commedia dell'arte, en Pamplona, Alcalá de Henares y Venecia. ¡Cuánto teatro tiene la máscara! Pero concluyo. La lectura detenida de los mejores autores de la Literatura Universal ha sido y sigue siendo para mí escuela dramatúrgica de altos vuelos y patio de recreo cordobés y con fuente.

Escritura.

Mi dramaturgia está influida principalmente por los clásicos, desde Sófocles hasta Beckett, pasando por Lope, Shakespeare y Valle Inclán. En mis textos dramáticos aúno modernidad y tradición, como, salvando las distancias, hicieron los poetas de la Generación del 27, que miraron hacia atrás para caminar hacia delante. Mucho me han influido Quevedo, Neruda, Salinas y Lorca, que escribió, porque pudo y supo hacerlo, "las brisas de largos remos golpeaban los cenicientos cristales de Broadway". Mi preocupación dramática se orienta hacia lo trascendente, lo universal, lo literario (la Literatura se alza entre nosotros y el abismo) y lo cultural. Mis textos se envuelven en mantos cómicos y surrealistas. No tengo ninguna vinculación política, porque la única revolución que puede prosperar y que impedirá que nos exterminemos elegantamente dentro de cien años es la revolución de la conciencia. La literatura es un vehículo privilegiado para ello, como el diálogo lo fue para Platón y, más o menos por las mismas fechas, para Buda. Rubrico la sentencia de García Márquez: "El deber de un escritor, el deber revolucionario, si se quiere, es escribir bien". Todo lo demás acudirá en avalancha.

Obras.

2016. EL CABALLERO DEL ESPEJO
Inédita
2016. MÁS ES EL RUIDO QUE LAS NUECES
Inédita
2016. SINFONÍA DE LOS TRES BOHEMIOS
Inédita
2015. NUEVE ELEFANTES BLANCOS
III Laboratorio de Escritura Teatral SGAE
Fundación SGAE, serie Teatro Autor 2016
2011. GANGARILLA. EL DÍA DEL ACABOSE
Corral de Comedias, Almagro
Premios MAX 2013, Nominado al Mejor Espectáculo Revelación
2011. EL PEREGRINO DE SÍ MISMO
Inédita
Leyenda
Estreno / Premio / Beca / Publicación