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Laura Aparicio

Elche, 1972

sobre

Biografía.

En un momento de mi vida cambié la arqueología por la danza, la danza por la interpretación —cine, teatro, televisión— y la interpretación por la dramaturgia. Al fin y al cabo hay mucho en común entre excavar a la búsqueda de piedras o de personajes. Los pasos son casi los mismos: descubrir, desempolvar, recuperar, indagar y mostrar esas historias. Fue indispensable el empuje de un compañero actor y escritor; embeberme de las dramaturgias de José Sanchis Sinisterra; los análisis de textos con Fernando Piernas; los laboratorios de María Velasco y Alberto Conejero; retomar guion con Ángela Armero, años atrás tanteado junto a J. Oristrel y "abismarme" con Antonio Rojano y su Escritura del Abismo en el CDN. Veremos lo que los dioses me deparan en breve. Ahora mismo… feliz de escribir.

Escritura.

Para mí la escritura son preguntas. Preguntas donde las respuestas son siempre inconclusas, engañosas y mutantes. Por eso es tan importante atreverme a mirar, como quien asoma el ojo sobre el balcón de la lente en un microscopio: ¡ahí es donde se puede ver a la condición humana en todo su esplendor, fascinante e infinita! Por un lado, mi escritura habla de la mujer que quiere ser dueña de su destino —revelándose del papel del cuerpo y de la psique— en los espacios en los que el estado y la sociedad quieren perpetuarla; y por el otro, el hombre que se debate entre permanecer donde está o moverse hacia la esperanza de lo hasta ahora desconocido. Los diálogos están a veces rotos, inacabados, por la falta de escucha o por las ganas de huir. Los monólogos son esenciales: insolentes, corrosivos, con una poética donde —de una manera descarnada— se muestran los estados emocionales del ser humano político: perversiones y fantasías que se generan desde las clases sociales y por supuesto desde la familia. Siempre la familia. Y como no podía ser de otra forma: lo trágico en contraste con lo cómico; la barbarie con lo sutil; la inocencia con la violencia en la soledad de las almas, donde la angustia y la risa mueven a la par desde lo más profundo del ser.

Actividad subvencionada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.